6 diciembre 2022

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La conmovedora historia del ciclista Chad Haga

Chad Haga gana etapa en el Giro de Italia 2019

En enero de 2016, el equipo Giant-Alpecin sufre un grave accidente mientras entrenaba en  Alicante España. Seis ciclistas son arrollados por una una mujer de avanzada edad que invadió el carril con su automóvil.

Lugar del accidente

Entre los involucrados estaban, Warren Barguil, Ramon Sinkeldam, Max Walscheid, Fredrik Ludvigsson, John Degenkolb y Chad Haga. Los dos últimos con las lesiones mas graves, fueron trasladados en helicóptero a hospitales cercanos en donde lograron ser estabilizados, A Degenkolb le reconstruyeron parte de su mano, y haga fue operado de las heridas en el cuello, barbilla y una fractura en el hueso de la órbita del ojo. Tras mucho esfuerzo, terapia, y el incondicional apoyo de Kate Williams, el norteamericano se recupera en tiempo record y logra tomar la partida con su equipo en el giro de Italia de ese año. Al acabar la primera etapa, ocupó el puesto 12 a 16 segundos de su compañero Dumoulin, se apoyó en el manillar y se echó a llorar a lágrima viva. Chad Haga relata en su historia: “Ese día sentí que ya volvía a ser ciclista”.

Ingeniero mecánico de la universidad de texas, ciclista del sunweb, seguidor de cristo, amante del death metal y además pianista. Pero no cualquier pianista, tiene la habilidad de un músico profesional. Tocaba los domingos en la la iglesia de su ciudad McKinney en texas y daba recitales en el instituto. «Para haber sido concertista tendría que haberme dedicado horas y horas cada día al piano, y mi vida no es esa sino el ciclismo» dice Chad Haga en su historia

Pedalear le gustó desde siempre. Primero, las habilidades sobre las pequeñas BMX y luego encima del barro del mountain bike. La misma pasión con la que monta su bici también le funciona para dedicarse al piano. Se abstrae y deja salir las emociones mas profundas de su interior presionando las teclas, la música lo acompaña en sus largas rodadas, y se convierte en su antídoto para soportar el dolor que causa pedalear por horas seguidas hasta vaciar su cuerpo. Y aunque el piano hace parte de su escencia, se decidió por la bicicleta. A la ruta llegó con el equipo Optum. Uno de sus directores era amigo de los técnicos del Argos Shimano, el antecesor del Giant. Y eso le abrió las puertas de Europa.

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Otra de las personas que influyeron en su decisión por tomar la bicicleta fue su padre Chris. Un hombre con una fé inquebrantable y un sentido del humor único. Siempre estuvo vinculado a los deportes  y les inculcó a sus dos hijos el amor por la bicicleta. Chris tenia cáncer de pulmón en una fase avanzada y se encargó de dar a conocer sus experiencias de vida en su blog cáncer en 2 ruedas. Lamentablemente en junio de 2016 perdió la batalla contra la enfermedad y sus hijos no pudieron acompañarlo en su viaje. Tuvo que seguir pedaleando solo hacia la eternidad.

Chad Haga, Su padre Chris y su hermano.

Para la vuelta a España de 2016 Chad tuvo la oportunidad de estar cerca al sitio del accidente y revivir los dramáticos momentos. Recuerda a silkendam desvanecerse y ver como a degenkolb le colgaba uno de los dedos de su mano izquierda. Mientras alguien le sostenia por el cuello y se disponía a subirlo al helicóptero, le invadia la angustia de estar lejos de kate con quien pronto iba a casarse. Esos recuerdos quedaron marcados en su mente y en su humanidad. Los 97 puntos de sutura que le tomaron desde su boca hasta el esternón son la evidencia del alto precio que en ocasiones paga un ciclista por el amor a su deporte. Ese deporte y esfuerzo que muchas veces es subvalorado por quienes no conocen del sufrimiento por el que pasan los que se montan a una bici, y deciden pedalear para buscar sus sueños.

De nuevo kate aparece en esta historia de Chad Haga, la mujer que estuvo con el en sus momentos mas difíciles. Esta vez para dar el paso definitivo en el altar. Y junto ella los cinco hombres con los que compartió esa lejana tarde en Alicante y que también se convertirían por esas cosas del destino en sus nuevos hermanos.

El giro de Italia 2019 era el nuevo desafío para haga, el objetivo de su equipo era buscar el título con Tom Dumoulin, pero una lesión sacó al Neerlandes de la disputa y la escuadra se quedó sin su máximo objetivo. La contrarreloj final vería como un ciclista ecuatoriano ganaba por primera vez una gran vuelta para el país suramericano. Los focos de las cámaras se centraban en Richard Carapaz, y como suele suceder en la etapa 21 de una grande, todo lo demás quedaba solo para el recuerdo y prácticamente pasaba desapercibido. Pero ahí estaba Chad Haga para contarnos con sus propias palabras lo sucedido esa tarde en Verona Italia.

«Cuando partí de la rampa de salida me sentí como en un videojuego, cada giro aparecía como lo había visualizado, mientras mis piernas sacaban provecho de toda esa energía que pude ahorrar durante dos semanas. Llegué rápido a la subida respirando hasta por las orejas. Esprinté en la cima y el videojuego volvió a la vida, trazando las curvas del descenso, comprobando que los discos hacen honor a su fama en cada frenada»

«Al final del descenso me dispuse a vaciarme otra vez tras tres semanas de competición por Italia. A veces el sufrimiento alcanza tal nivel que tu única opción es decidir hasta dónde llegar. Pasé por los adoquines con las piernas latiendo de dolor y con la duda de saber si estaba haciendo eso para un simple top ten» «Entonces pensé en mi madre, en mi mujer, en mi hermano, quienes seguramente estarían llorándole a la televisión. Pensé en los amigos y en los compañeros. Pensé en Victor Campenaerts, quien seguramente nunca me habría imaginado de rival. Pero sobre todo pensé en mi padre. Él nunca dejó de creer, y por eso no podía dejar de sufrir dos minutos más» «El ruido era brutal, pero pude oír a mi director gritarme algo que nunca me había dicho: has hecho el mejor tiempo»

Así fue un sueño largamente perseguido y Chad Haga se hizo con la crono final del Giro de Italia, el dolor, el cansancio lo compensaron todo. se pasó dos horas del lunes respondiendo mensajes en su móvil.

La historia de Chad Haga ese domingo en Verona es común a muchos que un día logran ganar algo importante en su vida, pero escribirlo así, con esa intimidad en el dolor y la soledad de la ruta, no es habitual entre ciclistas, y nos ha gustado tanto, que quisimos compartir, aunque por trozos, una historia que explica este deporte tan ingrato muchas veces, pero adorable siempre