20 junio 2021

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Biografía de Richard Carapaz

Biografía de Richard Carapaz

El niño de la bicicleta azul

La historia de Richard Carapaz nunca antes contada. Hoy narraremos los secretos de la locomotora del Carchi. El niño de la bicicleta azul. La locomotora del Carchi, el hombre que se ha convertido en uno de los ciclistas más grandes de américa, comenzó desde niño montando en una vieja y destartalada bicicleta azul. La biografía de Richard Carapaz es común a muchos ciclistas que han tenido que surgir desde abajo, pasando todo tipo de dificultades y superando adversidades para llegar a brillar y lograr los puestos más altos del ciclismo internacional.

Richard Carapaz es el ciclista más importante de su país Ecuador, y se ha convertido en uno de los más influyentes del ciclismo en Latinoamérica, luego de su brillante triunfo en Italia en la temporada 2019. Aquí vamos a repasar sus logros, sus comienzos en el ciclismo, las dificultades que tuvo que vivir en su carrera, y por supuesto el día más glorioso de su vida.

La máquina del tiempo nos transporta al 29 de mayo de 1993 al corregimiento El Carmelo, distante unos 20 kilómetros de la ciudad fronteriza de Tulcán capital de la provincia del Carchi En el Ecuador. Lugar que además es conocido por ser la cuna del ciclismo en el país.

Allí en el Carmelo nació Richard Antonio Carapaz Montenegro. El hijo de don Antonio y doña Ana luisa desde muy pequeño aprendió las labores del campo. Ese mismo del que aprendió dos pilares fundamentales en su vida: ser disciplinado y fuerte. Primero porque en el campo no hay lujos y hay que trabajar para conseguir algo. Y Segundo ser fuerte desde pequeño para poder superar cualquier adversidad y porque la vida así se lo enseñó. Y es que Richard Carapaz tuvo más de un problema, que con ganas y carácter supo llevarse por delante.

De niño tenía una bicicleta que lamentablemente le robaron. No pudo ni siquiera usarla y mucho menos aprender a manejarla, algo que no fue impedimento para él. Como su padre comerciaba con chatarra para vender en la zona, de vez en cuando estaba pendiente de conseguir una bici para su hijo. Fue así como llegó la vieja y destartalada bicicleta azul a su hogar. Cubierta de óxido y sin neumáticos, fue el tesoro más grande que pudo tener el hijo de don Antonio a sus 10 escasos años de edad. Con esa bicicleta se desplazaba al colegio, hacia las diligencias familiares y salía a pasear, siempre en las altas y heladas montañas del norte ecuatoriano, a más de 3200 metros de altura. Y declaró que su más grande sueño seria algún día poder ganar el giro de Italia.

Inconscientemente con su rutina en esos empinados trayectos, fue forjando su habilidad para escalar, la lluvia y el frío siempre reinantes en la región emulaban las terribles condiciones que años después afrontaría en las cumbres italianas. Y junto al ex ciclista Juan Carlos Rosero, su mentor, aprendió los secretos de este deporte y emprendió su triunfal carrera.

A los 15 años, se unió al equipo aficionado Panavial – Coraje Carchense, y en 2013, logró su primer triunfo en el Campeonato Panamericano Sub 23 y también en la vuelta a Guatemala. El rumbo de Richard y sus recientes victorias pintaban una promisoria carrera para el carchense. Sin embargo, al año siguiente sus ilusiones se fueron al suelo. Fue atropellado y estuvo seis meses por fuera de las carreteras, en medio de pronósticos médicos que afirmaban que no podría caminar, y mucho menos poder volver a andar en una bicicleta. Esa disciplina y fuerza que forjó desde niño, fueron factores fundamentales para levantarse nuevamente. Pese a todas las adversidades logró recuperarse y en el 2015 viajó a Colombia, para correr con el equipo local Strongman-Campagnolo

Se convirtió en el primer extranjero en ganar la Vuelta de la Juventud de ese país, además de una victoria de etapa en el mítico clásico RCN. Su progresión y maneras sobre la bicicleta llamaron poderosamente la atención de los ojeadores europeos, quienes inmediatamente le ofrecieron irse al viejo continente.

Aterrizó en el Lizarte de Juanjo Oroz y Manolo Azcona. No desaprovechó la oportunidad y puso en marcha sus habilidades como escalador en varias carreras, destacándose sobremanera ganando la vuelta a Navarra, en la que se peleó la cima de las nubes junto a consagrados ciclistas ya profesionales. En tierras españolas llamó la atención de Eusebio Unzué, manager del poderoso movistar team, quien no dudó en ofrecerle un contrato para correr como profesional. En 2017 debutó con la camiseta telefónica apareciendo en algunas carreras menores, y corriendo por primera vez la vuelta a España siendo el primer ciclista de su país en hacerlo, y finalizando en el puesto 36 luego de estar en algunas fugas y animando las etapas montañosas.

Más adelante ese mismo año estuvo involucrado en un incidente con la federación ecuatoriana de ciclismo, la cual tomó la determinación de apartarlo a él y a sus compatriotas Jonathan Caicedo y Jhonatan Narváez de la selección, luego de comprobar que los tres hombres estuvieron consumiendo alcohol dentro de la concentración en los juegos Bolivarianos. Hecho por el que pidieron disculpas públicas al país posteriormente.

Eusebio Unzué puso a Carapaz en el startlist del giro de Italia del 2018 y el ecuatoriano no defraudó. Desde las primeras etapas mostró sus ambiciones y logró enfundarse el maillot blanco que distingue al mejor de los jóvenes. Llegó la etapa 8 con final en Mortevergine di Mercogliano y Richard se mantenía entre el grupo puntero en una jornada caracterizada por el mal clima. A falta de unos pocos metros vio la posibilidad de saltar del grupo y enfiló sus baterías hacia la línea de meta, ninguno de sus rivales pudo seguirle el paso. Nunca miró hacia atrás y se llevó su primer triunfo de etapa en una grande, el cual celebró a rabiar, y encendió los corazones de doña Ana Luisa y don Antonio quienes lo veían por la tv.

Al final de ese giro se ubicó en el cuarto lugar de la general, a escasos 47 segundos de Superman López quien le arrebató el podio. También ese mismo año repetiría participación en la vuelta, esta vez como gregario de Nairo Quintana y terminando en el puesto 18 de la general.

Pero lo mejor de su carrera le esperaba en el 2019. Una vez más los telefónicos pusieron a Richard en el giro de Italia, pero ahora viendo los resultados de la temporada anterior, apostaron por el como segundo hombre de la formación acompañando a Mikel Landa. Las cosas no arrancaron bien para Landa cediendo más de un minuto en la primera etapa. Richard se ponía delante de su compañero en la general, y en la cuarta jornada le aguó la fiesta a los embaladores, escapándose unos metros antes de que ellos alistaran el sprint, ganando su primera etapa en la edición y su segunda en el acumulado como profesional.

A medida que transcurría el giro las posiciones se iban alternando entre Landa y Carapaz, un día era bueno para Mikel y otro lo era para el de Ecuador. Y por momentos se creía que los telefónicos estaban fuera de la lucha y se les escapaba el giro. Pero lo mejor estaba por venir. Richard se llenó de confianza y apeló nuevamente a la fuerza y disciplina que forjó desde su niñez. Salió en la etapa 14 con toda la determinación, como si fuera el último día de su vida. Pedaleó con más ganas que nunca y empezó a descontar rivales, en su mente la intención de ir al frente y nunca mirar atrás, ninguno de sus contendores fue capaz de seguirlo.

La locomotora del Carchi arrasó con lo que había y se llevó una nueva etapa. Las diferencias fueron tan amplias que le permitieron vestirse con la maglia rosa. La cual llevaría consigo hasta la última etapa en Verona. Una contrarreloj individual que ganó el norteamericano Chad Haga y en la que Richard también levantó los brazos para cumplir el sueño del niño que montaba en la bici azul. Ecuador ganó el Giro de Italia.